Cuando somos jóvenes nuestros padres nos dicen que hay que estudiar una carrera para poder ser una persona de provecho en el futuro, que la formación universitaria es imprescindible para optar a un buen trabajo y consecuentemente tener un salario de cantidades importantes, pero el mundo está cambiando, y ahora no es necesario saber de literatura o de geología para ganar mucho dinero, si le dedicamos al poker las horas de estudio que le hemos dedicado a los exámenes del instituto y de la universidad, muy probablemente llegaremos a ganar mucho dinero, cantidades inmensas de dinero que trabajando no hubiésemos conseguido ni en diez vidas, ¿no nos creéis? Os vamos a poner un ejemplo.
Christopher Small es un jugador de póker de tan solo veinticuatro años de edad, vive en la ciudad neozelandesa de Christchurch y es estudiante, pero entre trabajo y prácticas se ha centrado en un juego que le encanta, el póker, y gracias a las picas, los rombos y los corazones ya cuenta en su cuenta bancaria con sesenta y cinco billones de euros, ¿asombrados con la cifra?
Con las cartas A y K Christopher Small se ha convertido en una de las personas más ricas del mundo, la suerte estuvo de su lado, eso es lo que comenta él, ya que cuando le salió la ventana emergente anunciándole que estaba jugando en la mano 65 billones no se lo podía creer, ya que estaba jugando en veinticuatro mesas a la vez. Este es un ejemplo de que el dinero está muy relacionado con el juego, sobre todo con el póker, donde se ponen en juego cantidades inmensas de dinero.
¿Te hemos convencido para que incites a tus hijos e hijas a estudiar todos los trucos del poker en lugar de centrar sus esfuerzos en finalizar una carrera universitaria con matrícula de honor? Puede que nuestro planteamiento de dejar los estudios universitarios sea un poco exagerado, pero no estaría de más enseñar a jugar a vuestros hijos, puede que en unos años sean los próximos Christopher Small.